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Cómo se calcula el peso necesario según profundidad y corriente

En la pesca profesional, elegir el peso de un aparejo no debería depender solo de la costumbre. Si el peso se queda corto, la línea deriva y el aparejo no trabaja donde debe. Si sobra, la maniobra se complica, el aparejo se desgasta antes y aumenta el contacto con el fondo sin ganar nada a cambio.

Entre ambos extremos hay un punto de equilibrio. Y aunque cada tripulación lo ajusta con su experiencia, entender qué lo determina ayuda a acertar antes y con menos pruebas.

Dos fuerzas que se contrarrestan

Cuando un aparejo trabaja bajo el agua, hay dos fuerzas en juego. Por un lado, el peso, que tira hacia abajo. Por otro, la corriente, que empuja la línea en horizontal.

El resultado de ese pulso es el ángulo que forma la línea. Cuanto más fuerte es la corriente en relación con el peso, más se inclina la línea y más se aleja el aparejo del punto de calado. El peso adecuado es, sencillamente, el que mantiene esa inclinación dentro de un margen aceptable para el arte y la zona.

La corriente: el factor que más pesa

La fuerza que ejerce la corriente no crece de forma proporcional a su velocidad, sino con su cuadrado. Esto tiene una consecuencia muy práctica:

  • Con 2 nudos, el empuje es 4 veces mayor que con 1 nudo.
  • Con 3 nudos, es 9 veces mayor.

Es decir, duplicar la corriente no obliga a duplicar el peso, sino a multiplicarlo aproximadamente por cuatro para mantener el mismo ángulo. Por eso un calado que funciona bien en marea muerta puede quedarse corto en mareas vivas.

La profundidad: más línea expuesta

La profundidad actúa de forma más lineal. A más metros, más línea queda expuesta a la corriente y mayor es el empuje total. Si se duplica la profundidad, el arrastre sobre la línea también se duplica, más o menos.

Además, con la misma inclinación, cuanto más profundo se cala, mayor es el desplazamiento horizontal del aparejo. Unos metros de deriva a 50 metros pueden convertirse en decenas a 400 metros, algo importante cuando se trabaja sobre fondos concretos o cerca de otros artes.

No es lo mismo el peso en tierra que bajo el agua

El agua de mar empuja hacia arriba cualquier objeto sumergido, así que un peso de pesca rinde menos bajo el agua que en la báscula. Cuánto menos depende de la densidad del material.

El plomo conserva alrededor del 91 % de su peso bajo el agua. La aleación de zinc, en torno al 86 %. En la práctica, un peso de zinc necesita aproximadamente un 6 % más de masa para ofrecer el mismo rendimiento que uno de plomo. Es una diferencia pequeña y fácil de compensar en el diseño, pero conviene tenerla en cuenta al sustituir un material por otro, en lugar de cambiar gramo a gramo.

Un ejemplo orientativo

Pensemos en una línea de 1,8 mm que debe llegar a 200 metros de profundidad con 1 nudo de corriente, sin superar unos 30° de inclinación. Una estimación sencilla sitúa el peso necesario en torno a 12 kg en zinc (unos 11,3 kg si fuera plomo).

Con 2 nudos de corriente, esa cifra se multiplicaría aproximadamente por cuatro. El ejemplo simplifica mucho la realidad, pero sirve para ver el orden de magnitud y comparar escenarios.

Cada arte, su lógica

Palangre de fondo (SARE). Además de los pesos de los extremos, la línea madre necesita pesos intermedios que la mantengan pegada al fondo. Con corrientes fuertes, acortar la distancia entre pesos suele funcionar mejor que aumentar mucho el peso de cada uno.

Redes (HARI). El peso se reparte a lo largo de la relinga inferior y su función es mantener la red tensa y vertical frente a la corriente. Si falta peso, la red se tumba y pierde superficie de captura.

Arrastre (SOKA). Aquí cuenta también la velocidad de remolque, no solo la corriente. El peso debe asegurar el contacto con el fondo sin generar una fricción excesiva que dispare el consumo y el impacto sobre el lecho marino.

Lo que ninguna fórmula recoge

En el mar intervienen más variables: la corriente suele variar con la profundidad, las mareas cambian de intensidad y dirección durante el calado, el barco deriva al largar y el tipo de fondo condiciona cuánto peso hace falta para que el aparejo se asiente. En aguas como el Cantábrico o el Golfo de Vizcaya, estos cambios pueden ser notables en una misma marea.

Por eso, la mejor herramienta sigue siendo combinar estos principios con un registro sencillo: profundidad, corriente estimada, peso utilizado y comportamiento del aparejo. Con el tiempo, esos datos permiten afinar el dimensionado y evitar tanto las pérdidas por falta de peso como el exceso innecesario.

¿Quieres saber más sobre cómo influye el tipo de fondo en la elección del peso? Consulta nuestro artículo [enlace interno].

Sobre GreenCastSea

GreenCastSea es una empresa del País Vasco que fabrica pesos de pesca libres de plomo a partir de aleación de zinc 100 % reciclada, diseñados para la pesca industrial y profesional. Su gama Itsaspe incluye soluciones para palangre de fondo (SARE), redes (HARI) y arrastre (SOKA), pensadas para ofrecer rendimiento en el mar con un menor impacto ambiental.