Para la flota profesional, el invierno no es temporada baja. En el Cantábrico, la costera del verdel arranca a finales de invierno, y en el Atlántico Norte los meses fríos coinciden con algunas de las campañas más importantes del año, como la del bacalao en aguas noruegas. Pero también es la época en la que el mar pone más a prueba a las tripulaciones y a los aparejos.
Temporales encadenados, mar de fondo, corrientes más fuertes y menos horas de luz obligan a trabajar con márgenes más estrechos. Por eso, lo que se prepara en puerto antes de la temporada marca la diferencia en cada marea.
Menos días de mar, más presión sobre cada salida
Con el invierno, las ventanas de buen tiempo se acortan. Cuando el parte da un respiro, hay que aprovecharlo, y eso significa salir con el aparejo listo, revisado y adaptado a las condiciones que se van a encontrar.
Un fallo en el aparejo en pleno verano es un contratiempo. En invierno, con pocas jornadas disponibles, puede suponer perder una salida entera. De ahí la importancia de llegar a la temporada con el material revisado y con repuestos suficientes a bordo.
Más corriente, más exigencia para el aparejo
Los temporales y las mareas vivas de invierno aumentan la fuerza de la corriente, y su efecto sobre el aparejo no es proporcional: cuando la corriente se duplica, el empuje sobre la línea se multiplica aproximadamente por cuatro.
En la práctica, esto significa que el peso de pesca que funciona en otoño puede quedarse corto en enero. En palangre de fondo, una línea madre con poco peso deriva y deja de trabajar sobre el fondo previsto. En redes, la relinga inferior pierde tensión y la red se tumba. En arrastre, el aparejo pierde contacto con el fondo o lo hace de forma irregular.
Revisar el dimensionado de los pesos de pesca antes del invierno, y ajustarlo según profundidad y corriente, ayuda a evitar derivas, enganches y pérdidas.
Aparejo perdido: un problema que se agrava en invierno
Con mala mar, el riesgo de perder aparejo aumenta. Líneas que se cortan, redes que quedan enganchadas en el fondo o artes que no se pueden recuperar por un cambio brusco del tiempo son situaciones habituales en los meses más duros.
Además de la pérdida económica, un aparejo abandonado puede seguir pescando durante mucho tiempo, lo que se conoce como pesca fantasma. Y si ese aparejo lleva pesos de plomo, el metal queda en el fondo marino.
Reducir las pérdidas empieza por un buen mantenimiento y un peso bien ajustado. Y elegir pesos de pesca sin plomo reduce el impacto de aquello que, pese a todo, no se consigue recuperar.
Salitre, humedad y material que trabaja al límite
El invierno también acelera el desgaste. El aparejo pasa más tiempo mojado, las maniobras se hacen con mar movida y el material sufre golpes y tensiones más fuertes durante el virado.
Antes de la temporada conviene revisar:
- Líneas y cabos, buscando rozaduras, nudos debilitados o tramos fatigados.
- Destorcedores, grilletes y uniones, que concentran esfuerzos y suelen ser el punto débil del conjunto.
- Pesos de pesca, comprobando que conservan su forma y su sistema de sujeción, y que no presentan corrosión que comprometa su rendimiento.
Los materiales resistentes a la corrosión en agua salada, como la aleación de zinc reciclado, ayudan a que el aparejo mantenga sus prestaciones durante más mareas, algo especialmente valioso cuando las condiciones son exigentes.
La seguridad en cubierta, primero
Con frío, cubiertas mojadas y balances fuertes, cada maniobra conlleva más riesgo. Un aparejo ordenado, con los pesos bien estibados y fáciles de manipular, reduce tiempos y movimientos innecesarios en cubierta.
También ayuda trabajar con pesos adecuados a las condiciones: ni tan ligeros que obliguen a repetir caladas, ni tan pesados que dificulten el manejo y aumenten la carga sobre la tripulación y el equipo de virado.
Preparar el invierno en puerto
La temporada de invierno se gana, en buena parte, antes de soltar amarras. Revisar el aparejo, ajustar los pesos a las corrientes esperadas, contar con repuestos suficientes y registrar el comportamiento del aparejo en cada salida permite afrontar los meses más duros con menos imprevistos.
Porque en invierno, más que nunca, rendimiento y cuidado del mar van de la mano: un aparejo que no se pierde es un aparejo que no deja huella en el fondo.
Sobre GreenCastSea
GreenCastSea es una empresa del País Vasco que fabrica pesos de pesca libres de plomo a partir de aleación de zinc 100 % reciclada, diseñados para la pesca industrial y profesional. Su gama Itsaspe incluye soluciones para palangre de fondo (SARE), redes (HARI) y arrastre (SOKA), pensadas para ofrecer rendimiento en el mar con un menor impacto ambiental.
