La pesca del bacalao es una de las pesquerías de mayor tradición e importancia económica en el Atlántico Norte. Desde los bancos de Terranova hasta el Gran Sol, pasando por los caladeros de Islandia y Noruega, las flotas bacaladeras llevan siglos operando en algunos de los mares más exigentes del planeta. Hoy, esa actividad se desarrolla en un contexto de mayor regulación, mayor presión sobre los caladeros y mayor exigencia sobre los estándares de sostenibilidad, lo que convierte la elección del equipamiento en una decisión estratégica, no solo operativa.
Dónde y cómo se pesca el bacalao
Entender cómo se pesca el bacalao a escala industrial pasa por conocer los caladeros donde opera la flota profesional y las condiciones que impone cada uno de ellos.
El Gran Sol, situado al suroeste de Irlanda, es históricamente el caladero más frecuentado por la flota vasca y gallega. Sus fondos, entre 100 y 500 metros de profundidad, albergan importantes concentraciones de bacalao atlántico junto a otras especies demersales de alto valor. La pesca en el Gran Sol se caracteriza por condiciones meteorológicas adversas, corrientes intensas y mareas de gran amplitud, lo que impone requisitos muy exigentes a los aparejos de pesca, entre los que se encuentran los pesos de pesca.
Además, la pesca del bacalao también se realiza en Terranova, en este caso a mayor profundidad y en aguas más frías que en el Gran Sol, con temperaturas próximas a los 0ºC en las capas inferiores, lo que añade exigencias adicionales al comportamiento de los materiales. En Islandia y Noruega, por su parte, la actividad se desarrolla bajo marcos regulatorios propios, con fuerte presencia de flota local y acceso limitado para flotas extranjeras, aunque el bacalao del Atlántico noreste sigue siendo referencia en los mercados europeos.
La pesca de palangre: el arte dominante para el bacalao industrial
La pesca de palangre es el método principal en la captura profesional de bacalao a escala industrial. El palangre de fondo consiste en una línea madre de gran longitud de la que penden brazoladas con anzuelos cebados, calada sobre el fondo y mantenida en posición mediante lastres y anclas en sus extremos.
Frente al arrastre, el palangre ofrece mayor selectividad por talla y menor impacto sobre el ecosistema bentónico, lo que lo convierte en el arte de referencia en pesquerías reguladas y certificadas. En caladeros como el Gran Sol o Terranova, donde la presión regulatoria es elevada y la obtención de certificaciones condiciona el acceso a determinados mercados, el palangre es además el arte que mejor se adapta a los estándares de pesca responsable.
Requisitos del lastre en palangre de bacalao
El lastre en el palangre de bacalao enfrenta condiciones más extremas que en otras pesquerías demersales del Atlántico. Los caladeros del Atlántico Norte trabajan habitualmente entre 150 y 600 metros de profundidad, con incursiones puntuales a cotas mayores. A esas profundidades, la presión hidrostática sobre los materiales es significativa y exige que el peso mantenga su integridad estructural sin deformarse ni degradarse a lo largo de toda la marea.
La temperatura añade una variable adicional que no está presente en otras pesquerías. En Terranova y en las zonas más profundas del Gran Sol, las temperaturas en la capa bentónica pueden aproximarse a 0ºC. Ciertos materiales presentan cambios en sus propiedades mecánicas en esas condiciones, como fragilización o variaciones en densidad efectiva, que afectan directamente al comportamiento del lastre durante el calado y la virada.
A esto se suma la intensidad de las corrientes. Las del Atlántico Norte, especialmente en el Gran Sol y los bancos de Terranova, son irregulares y de gran potencia. Un lastre con densidad insuficiente o geometría inadecuada puede provocar el desplazamiento de la línea madre, alejando el cebo de la zona de actividad del bacalao y reduciendo drásticamente la eficacia del lance.
La duración de las mareas introduce otro factor crítico: las campañas de bacalao en el Atlántico Norte implican períodos de hasta varias semanas fuera de puerto. La resistencia del lastre a la corrosión marina durante ese tiempo no es un detalle menor — determina su vida útil real y, por tanto, el coste de reposición por campaña.
Por último, en operaciones de palangre a gran escala la pérdida de lastres es estadísticamente inevitable. En caladeros con regulación estricta y procesos de certificación activos, la composición del material que queda en el fondo es un factor que cada vez más auditores y organismos certificadores tienen en cuenta a la hora de evaluar el impacto del equipamiento sobre el ecosistema.
El lastre como factor en la certificación MSC
La certificación MSC del bacalao es especialmente relevante en los caladeros del Atlántico Norte, porque evalúa las cuotas, las tallas mínimas y el impacto del equipamiento sobre el ecosistema. Los esquemas de auditoría más exigentes incluyen criterios sobre los materiales utilizados en artes de pesca, con especial atención a los componentes que pueden quedar en el fondo marino.
Las flotas que trabajan con pesos libres de plomo y materiales no tóxicos se encuentran en mejor posición para obtener y renovar la certificación MSC, además de cumplir de forma anticipada con las restricciones regulatorias sobre el uso de plomo en artes de pesca que la Unión Europea está progresivamente endureciendo.
Pesos de pesca para palangre en el Atlántico Norte: la línea SARE
Para las condiciones específicas de la pesca de palangre en los caladeros del Atlántico Norte, la línea SARE de GreenCastSea ofrece soluciones técnicas diseñadas para responder a las exigencias de profundidad, temperatura y durabilidad que imponen caladeros como el Gran Sol o Terranova.
El modelo SARE SA, con su diseño robusto y alta densidad, proporciona la estabilidad necesaria para mantener la línea madre en posición bajo corrientes intensas y a grandes profundidades. El modelo SARE ST, de perfil cilíndrico, facilita el calado limpio del palangre y reduce la resistencia durante la virada, optimizando los tiempos de operación en mareas de larga duración.
Ambos modelos están fabricados en aleación de zinc reciclada, 100% libre de plomo, lo que garantiza el cumplimiento de los estándares medioambientales internacionales y refuerza la posición de la flota en los procesos de certificación MSC y auditorías de sostenibilidad.
GreenCastSea: equipamiento para la pesca industrial responsable
GreenCastSea desarrolla y fabrica pesos de pesca profesional para flotas que operan en los caladeros más exigentes del mundo. Su gama Itsaspe — con las líneas SARE y HARI — cubre las necesidades de artes de fondo, palangres y redes, con modelos estándar y soluciones fabricadas a medida según las condiciones específicas de cada operación.
Todos los productos de GreenCastSea están fabricados con aleaciones de zinc reciclado, sin plomo y sin materiales tóxicos, lo que los convierte en una alternativa técnicamente sólida y medioambientalmente responsable frente a los lastres tradicionales. Una decisión que no solo mejora el perfil de sostenibilidad de la flota, sino que facilita el acceso a mercados y certificaciones que cada vez más exigen estándares más altos en toda la cadena de suministro pesquero.
